Al lado del semáforo

Estándar

 

Podría ocurrir en cualquier calle de cualquier ciudad. El destino, quizás, quiso que yo fuese espectadora. No hay nada especial, el escenario es una calle de barrio de una gran urbe. La misma calle que cada mañana me ve circular.

Posiblemente hace un tiempo ni me hubiese percatado, pero tanta luz no podía pasar desapercibida. Había uno de tantos semáforos que me toca sortear de camino al trabajo y mientras subía el volumen de una de mis canciones favoritas giré la cabeza a la derecha y me estremecí. No es que fuese algo anormal pero fue el amor que me pilló por sorpresa.

Dos protagonistas: padre e hijo. Devoción y complicidad.

El chico de quizás unos 17-18 años, parapléjico y con cierto retraso. El padre unos 50 pocos, le tenía la mano cogida y se la calentaba. Se miraban y si hay alguna manera de profesar amor sin hablar, ese debe ser el modo.

Esperan al autobús que llevará al chico a algún centro o escuela, aunque no es lo importante en este momento.

Todas las mañanas me fijo si están. No me quiero perder esas miradas y esa felicidad que ambos desprenden. M recuerdan al Team Hoyt. Sin duda, algún día los felicitaré.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s