Archivos Mensuales: abril 2012

Meditación

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“En los años 60 se investigaron y reconocieron los cambios fisiológicos que provoca la meditación: descenso de los latidos cardíacos, de la frecuencia respiratoria, de la tensión muscular y arterial y disminución del consumo de oxígeno (…)”
“Cuando meditas, partes concretas del cerebro emiten ondas theta, que alivian el estrés y a largo plazo producen una sustancial reducción de la ansiedad; AUMENTAN LA HABILIDAD MENTAL, impulsan la imaginación y la creatividad; reducen el dolor, producen un estado de euforia y estimulan la secreción de endorfinas”
“Investigaciones recientes demuestran que las personas que meditan tienen más gruesa la capa de la corteza cerebral. Otro estudio demuestra que los meditadores viven más años. Cuando baja el estrés, baja el cortisol y se eleva el sistema inmune, sí, y afecta también a una serie de sustancias que controlan las células tumorales. Afecta al sistema inmune, anticancerígeno y al corazón”
Are Holen, psiquiatra noruego
La meditación implica un permitir, un dejar pasar, una capacidad progresiva para renunciar a la tensión física y mental.
Eso no significa que el meditador pueda ni deba interrumpir a su antojo, los pensamientos o ideas indeseables, sino que gracias a la fuerza de la atención los pensamientos no pueden dominar su mente. La persona es consciente de sus pensamientos, pero sin estar atado a ellos.
La consciencia consiste en la capacidad para darse cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, y de desviar la atención de una cosa a otra tan pronto como hace su aparición, en lugar de distraerse con los pensamientos y diálogos interiores de cada día, como si estuviésemos soñando despiertos.
Una buena parte de nuestro olvido se debe a nuestra incapacidad para concentrarnos en lo que sucede en el entorno, y, en consecuencia, para almacenarlo en nuestros bancos de memoria. En gran parte se debe a la interferencia de la mente consciente, sobre todo cuando estamos preocupados o ansiosos, como por ejemplo, antes de hacer un examen. La meditación ayuda a apaciguar estas emociones inhibidoras y nos permite recordar las cosas en el momento necesario.
No hace falta ser religioso o estar interesado en la religión para reconocer el valor intrínseco de la meditación, a pesar de que, en muchas de las tradiciones religiosas del mundo, ésta es inseparable del desarrollo espiritual.
La meditación no es algo que sólo se pueda hacer sentado en un almohadón con las piernas cruzadas, sino que también se puede meditar de pie, tumbado o sentado en una silla. El estado mental es mucho más importante que la posición del cuerpo, aunque estar sentado con la espalda recta ayuda a ejercer la atención y la atención constituye una parte fundamental de la meditación. Por otra parte, la meditación tampoco es algo que sólo se pueda realizar en el silencio y la intimidad del dormitorio. En realidad, se puede meditar prácticamente en cualquier parte (en un tren, esperando el autobús, antes de asistir a una reunión o a una entrevista, etc.) y en cualquier momento del día.
Incluso puede ser meditación en movimiento, por ejemplo, cuando salgo en bici tengo largos espacios de atención en los que no tengo diálogo interior y me centro exclusivamente en el aquí y el ahora.

Cuento zen

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Hay personas que esperan réditos inmediatos en la vida. Hacen lo que sea para conseguir dinero, poder y cualquier tipo de cosa que les aporte un beneficio en el corto plazo pensando única y exclusivamente en sí mismos.

Hay otras, sin embargo, cuyo propósito y preocupación es ayudar al bien común, intentan resolver los conflictos que nos acechan y trabajan día y noche, a veces en la sombra y otras desde los planos invisibles, para desarrollar una nueva consciencia que nos haga mejores y más humanos.

Estos últimos se asemejan al cuento japonés que relata el crecimiento del bambú, un cuento que nos describe la sabiduría del trabajo interior y el estímulo y la recompensa de la paciencia y la espera.

El bambú tiene una particularidad interesante y el cuento zen lo explica de la siguiente manera:

Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de tan solo seis semanas, la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!

¿Tardó solo seis semanas en crecer?

Realmente no. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces profundas que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interior, el cual, como el bambú, requiere de su propio tiempo. Por esa misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en el corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Los sembradores de consciencia siguen trabajando, porque el mundo requiere cultivos a largo plazo.

Segundo chacra: el poder de las relaciones.

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El segundo chacra es el de las relaciones. Su energía comienza a vibrar y a hacerse notar alrededor de los siete años. Aquí se pasa de obedecer  a la autoridad tribal a descubrir otras relaciones y a explorar su poder de elección.

Se ubica en la parte inferior del abdomen  hasta la zona del ombligo. Conecta con los órganos sexuales, intestino grueso, pelvis, apéndice y vejiga.

Sus trastornos de salud más habituales son: cáncer de próstata, de ovario y la artritis. Los problemas durante la menopausia, como los sofocos y la depresión, son disfunciones energéticas del segundo chacra.

Los miedos principales son el miedo a perder el dominio y a ser dominado por otro: violación sexual, la traición, la impotencia, las pérdidas económicas,…

Este chacra nos da la energía para sobrevivir, defenderse y protegerse (luchar o huir), la resistencia para recuperarse de una pérdida, sea familiar, propiedad, trabajo o dinero.

Aquí aparece el poder de la elección en un mundo de opuestos y cada elección es un acto creador de poder espiritual del cual eres responsable. Así que elige sabiamente.

El reto que nos presenta el segundo chacra es conocer qué nos motiva a elegir lo que elegimos.

El segundo chacra contiene el deseo de crear vida. El erotismo sexual es una forma de liberación, no sólo emocional y física, sino también espiritual. En la mayoría de las mujeres la Kundalini comienza a subir naturalmente alrededor de los 40 años y a medida que sube, activa los chacras por donde pasa. Cualquier asunto inconcluso que esté albergado en los chacras inferiores se manifestará durante los años premenopáusicos. En las mujeres que han tenido placer sexual limitado, la energía kundalini obstruida, se puede manifestar en sofocos, y también en los dolores y síntomas premenstruales son otros de los indicadores.

¿Eres una persona creativa? ¿Te sientes a gusto con tu sexualidad? ¿Cuál es tu código ético?

Ropa orgánica

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Los ciudadanos estamos enfermando a causa del medioambiente, cada día más contaminado por multitud de sustancias tóxicas. Las enfermedades resultantes, llamadas enfermedades ambientales, son difícilmente reconocibles por una sociedad y una medicina empeñada en atacar los efectos, y no las causas de nuestros males.

Estamos rodeados de sustancias tóxicas, y desconocemos las consecuencias que estas pueden tener en el organismo. Síndrome de sensibilidad química múltiple (SQM), fatiga crónica, fibromalgia, electrohipersensibilidad… son algunas de las llamadas enfermedades ambientales, reacciones del cuerpo humano ante un medioambiente contaminado hasta el punto de ser agresivo contra nuestro organismo. La mayoría de ellas suponen en muchos casos un alto nivel de discapacidad que merma de forma importante la calidad de vida y la movilidad del individuo que la padece.

De todos modos, el mejor tratamiento contra las denominadas enfermedades ambientales empieza con la prevención de la exposición. Hay una contaminación directa que se ha infravalorado hasta ahora y que debe tomarse ya en serio: la ropa que vestimos.

Nos encontramos con más de 15.000 sustancias químicas usadas en la industria textil. Restos de esos compuestos quedan en las prendas, entran en contacto con la piel y, en ocasiones, la traspasan peligrosamente.  Lo ideal son las prendas 100% de algodón orgánico, sin teñir y sin siliconado.

Poco a poco, este tipo de prendas van abriendo mercado y ya empiezan a ser una realidad en muchas tiendas. Esperemos que esto sea sólo el inicio.